Tus palabras, vuestras palabras,
Que me cansan. A veces yo también
Necesito descansar. Parar de bullir.
Descansar. De forma lenta,
Pausada, como una acuarela holandesa,
Acompañada, si es posible,
De un fondo verde y un amplio ventanal que dé al mar.
¡A veces tengo que plantarte batalla,
Vida injusta!
¡A veces siento todo tu peso oprimirme,
Y tengo que emerger a fuerza de vender sueños,
O de versos,
O de calladas voces que te lanzo para que me liberes
Y me dejes ser!
A veces necesito escribir, y otras necesito
No hacerlo en absoluto. Dejarme languidecer,
Con los brazos quietos, sin golpear,
Sin herir cuadernos o malas hojas de hostal.
Pero necesito expresar. Necesito que estas artes
Salgan de este cuerpo a navegar,
Aunque no consigan volver con nada en sus redes.
En otras ocasiones necesito dejar de esperar
Dejar de esperar que regrese, o que venga
La mujer del cabello dorado a visitarme.
Tengo eras para encontrarte, baste hoy este descanso
De perseguir tu sombra.
¡En realidad, llevo esperando toda una eternidad,
Que todo cambie, y nunca cambia!
Incluso necesito abandonar
Esta alma aferrada a un calendario,
A números absurdos y a las veladas
De fantasmas harapientos. Quizá alguno de ellos
Seas tú que me lees.
Necesito saber que tengo derecho a reivindicar
La melancolía del amor perdido
En un mundo de sonrisa estúpida
Y cantar hipócrita. No será el mío,
A fuerza de huidas y maletas.
En momentos así, no levanto mi ser
Sino que necesito dejarlo en reposo.
Necesito saber que tú, seas quien seas,
También sientes
Que soy un ser humano, igual que yo sé
que tú lo eres.
2 comentarios:
Maravilloso.
Afortunadamente, la fuente no se agotó.
¡Precioso! Se que eres un ser humano y, además maravilloso. Pero no dejes transcurrir tanto tiempo sin privarnos de tus poemas
Publicar un comentario