III
Quisiera, en esta larga noche que es
La eterna ausencia de tus manos en mi cuerpo
Poder soñar, y ser incapaz de distinguir
Si el sueño es la realidad, y el presente
Una larga broma disfrazada de ficción.
La eterna ausencia de tus manos en mi cuerpo
Poder soñar, y ser incapaz de distinguir
Si el sueño es la realidad, y el presente
Una larga broma disfrazada de ficción.
Quisiera dormir, y no despertar,
Y dejar que tus labios me acaricien entre brumas
Y que mis lágrimas corran mansas
Para implorarle al sol que detenga su camino
Y no me robe con su luz esa fugaz
Ilusión.
Teniéndote tan cerca, sólo mis ojos
Me separan de la dicha
Y me acercan al dolor.
Quisiera, por fin, que a este ocaso
Le sucedieran un millón de amaneceres,
Y que estas cenizas, niña mía
Heredaran al nuevo hombre
Que se esforzó en distinguir
Si llegó para ser fermento de tu savia
O sólo restos gobernados por el viento.
1 comentario:
Sólo puedo decir: ¡precioso!, como el resto, he leído los tres.
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