II
Quisiera poder decir en una noche apócrifa
Que dejamos de ser dos para reunirnos en el Uno.
Quisiera que pudieras beber, hasta saciarte
Tanto amor como cabe en mi alma,
Que desborda,
Desesperada por no poder contener
Todos los besos que nunca te negué.
Que dejamos de ser dos para reunirnos en el Uno.
Quisiera que pudieras beber, hasta saciarte
Tanto amor como cabe en mi alma,
Que desborda,
Desesperada por no poder contener
Todos los besos que nunca te negué.
Teniéndote a mi lado, en realidad,
Somos dos sombras proyectadas
Por la misma luz de gas.
Sólo sombras.
Dolorosamente, sólo recuerdos
Fingidos o inventados
Que coinciden en una misma dirección
Por la causa del azar perverso.
Quisiera poder reunificar todas estas cenizas
Y que fueran acunadas por tu piel en el viento.
Me he inmolado
Como sólo un hombre sabe hacerlo.
Como sólo un hombre puede sacrificar su ser
Para ponerlo
A los pies del ara en que este día eres
O que fuiste siempre.
Que fuiste siempre. Ésa
Debe ser la única verdad,
O la quimera en la que vengo a descansar
Unas rodillas exhaustas de tanto caerse.
¿Podrás algún día, niña querida,
Limpiar la sangre de mis heridas
Que como valles despiadados
Me rodean y me recorren
2 comentarios:
Es el más conmovedor y sensible de los tres de "Apología de la ceniza y el viento".
Espero que la protagonista de estos poemas, llegue a leerlos y sepa lo mucho que la quieres.
Muchas gracias por tus comentarios a estos poemas...
De los que he publicado, creo que el que más se ajusta a lo que pretendía con él es "Miss You". Por lo real. Por lo inmediato. Porque tardé menos de cinco minutos en escribirlo, y porque es el único que por el momento expresa una certeza, y no una ficción: que sea quien sea la persona a la que dediqué esos versos (no incluyo la fecha ni el nombre, por supuesto. La fecha no es muy distante, pero tampoco inmediata. El nombre, lógicamente, no lo diré nunca).
Te animo a que lo leas y lo valores. Es el que más le gusta a este escribano, junto con otro de los que quedan aún inéditos y que estoy reservando para el final de esta sucesión de poemas que no es eterna, por desgracia. La poesía, al menos en mi caso, se mueve por impulsos y necesidades. Una vez que se dice todo lo que se tiene que decir, ya resulta ociosa la repetición, y hay que pasar a otras cosas.
Entretanto, vuestros comentarios me ayudan mucho a seguir escribiendo. No, la protagonista, como en tantos otros casos, no creo que llegue a leer nunca los poemas. Sabe que la quise, y eso basta. El resto es Destino puro y duro.
Y, por supuesto, los poemas no son solo para ella. Son para todos vosotros también, que lozs habéis leído y valorado, algo que me hace sentir feliz y orgulloso de tener lectores como vosotros.
Un saludo.
Publicar un comentario