Durante el mes de silencio en La Casa de Sokar un servidor ha cambiado de trabajo y, por enésima vez, se ha visto sometido a la tensión de lo nuevo. A la diagonal y al viento. Y no será la última, a lo que parece. Creo que lo siguiente, por aquello de variar, debe ser astronauta o frutero en un mercadillo, porque he tenido tantos avatares y tantas vicisitudes en estas tres décadas de malgastar aire que no sé cuál será la próxima.
Es igual, no me quejo. Echando la vista metro y medio (de blog) más abajo ya decía que Juan entiende la vida como un proceso de aprendizaje, y a fe de escribano que en eso, al menos, no está siendo defraudado, porque está teniendo las más variopintas y mundanas aproximaciones a esa idea. De administrativo pasó a Letrado, de letrado a Publicano y en publicano parece que va a quedarse, con un intermezzo como técnico informático (!)* que le sienta como un a Cristo una canana, y que por inverosímil no podía ni imaginar hace tan sólo unas semanas.
Así está hecho mi tejido vital. Y que continúe mucho tiempo.
Quiero aprovechar este pequeño impass filosófico para agradecer, de forma pública, a las personas que habéis comentado mis últimas entradas en La Casa de Sokar el gesto de haberlo hecho. A algunas os conozco. A otras no. A ambas os lo agradezco de corazón, desde la cercanía de la amistad y los años, en el primer caso, y desde la sorpresa, la curiosidad y la expectativa, en el segundo. Ya iré tratando de poner cara a alguno/a de los anónimos que han pasado por aquí, aunque tengo mis sospechas (no se me escapa ningún detalle, ni los giros estilísticos, como muy bien sabéis algunos),...
A la pregunta o ruego de que publique más poemas, sólo puedo pedir paciencia. De momento mi inspiración para eso se ha parado, y tengo que esperar tiempos mejores. ¿Alguno de vosotros tiene alguna necesidad o alguna idea? Así me sería más fácil volver al camino de la lírica. Para un tipo seriote como yo, una petición vale más que mil fracasos... Si la tenéis podéis escribirla aquí, casi como una "tormenta de ideas"... leerlo me relajaría y me agradaría muchísimo, y convertiría este blog en algo más participativo, que es lo que siempre he deseado que sea.
He vuelto (de nuevo). En ocasiones esto parece el Eterno Retorno de Nietzsche, si no fuera porque aborrezco a Nietzsche. Pero pretendo que sea más como una puerta de par en par, y menos como un sótano huidizo.
Un saludo a tod@s.
* Sic. Verídico. Mientras sale mi plaza de personal en la Administración Estatal de la Agencia Tributaria (vulgo AEAT o "Hacienda") gasto mi tiempo como civil en una multinacional, reparando sobre el papel equipos informáticos. Para más información consultar al interesado.
1 comentario:
Bueno, yo también he vuelto a la mía, sólo que mi ausencia ha durado cuatro breves jornadas.
El tiempo necesario para llorarme y reconstruirme. La vida es corta. No hay que malgastarla...
Un placer volver a leerte, como también lo sería tener tu faz (real o virtual) en el cuadrante de "Amigos del Blog".
Caprichosa que es una...
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