17 de mayo de 2009

Retorno al paraíso perdido (II)

Aproximadamente por las fechas en que se emitía La Llamada de los Gnomos, o incluso antes (en una nueva reposición, tal vez, porque era costumbre por aquel entonces) estrenaron otra serie divulgativa relacionada con la Historia de nuestro país. Un auténtico clásico que muchos recordarán. Se trataba de Ruy, el Pequeño Cid.

Recuerdo hasta tres entradillas musicales. La primera era más pueril, y creo que en versiones posteriores la reservaron al final de los capítulos. La segunda era un embrión de la que a mí me gustó más, y que dejo aquí. Cantada por adultos, e interpretada con bandurrias y guitarras castellanos mezclados con instrumentos modernos, movía a la épica y te sumergía en la atmósfera idónea para seguir el capítulo.

Como en el caso de las series sobre los Gnomos, ésta incluía en la portada un texto educativo. Poco después de escribir el primer post sobre dibujos animados en el blog, y para ambientarme un poco, me propuse ver alguna serie de niños en la televisión.

Aluciné. La carencia de argumentos, lo estúpido de las tramas y hasta lo poco adecuado de los contenidos tenían tal contraste con lo que recordaba que me di cuenta, definitivamente, de que todo eso se ha perdido para siempre, y que harían muy bien en reponer, una y otra vez, las series antiguas. Tiempos modernos, a lo que parece.

Coetánea a la anterior (esta vez sí) es otra serie de la que guardo muy buenos recuerdos, y que ya a muchos irá sonándoles, aunque sea por la serie de libros divulgativos que han ido apareciendo cada año en los quioscos de prensa: Érase una vez la Vida.

Recuerdo fugazmente la anterior, Érase una vez el Espacio, pero sobre ella sí que no guardo apenas memoria. Los personajes de ésta que comento (Pedrito, Kira, el Maestro,...) recuerdan a los de esa primera serie, cuyo tema interpretaba el archicelebérrimo grupo español Parchís, autor de otras canciones como Comando G (que al ser una serie tan explotada no comento en este blog), y demás sintonía nostálgica infantil, al menos para muchos, entre los que me incluyo.

A lo que íbamos. La serie se complementaba con una colección de libros que aún tengo a dos pasos del lugar donde escribo, y creo que ambas pueden ser vistas, y leídas, por nuestros hijos y hasta por nuestros nietos. Cuando algo es educativo, es bello y está bien hecho, es intemporal y definitivo. Como una canción de Beethoven o de los Beatles. La serie explicaba la arquitectura y funcionamiento del cuerpo humano y la génesis de procesos como el nacimiento o la muerte, sin dramatismos, sin falsos clichés e inculcando un respeto a la Vida del que ahora parecen carecer muchos. Creo que Bibiana debería haber visto un poco más series como Érase una Vez la Vida y un poco menos putrefacciones tipo Almodóvar (con infamias como la canción "Voy a ser Mamá" y sus recomendaciones tan educativas de las que nadie parece acordarse. Quien quiera saber de lo que hablo que la escuche atentamente) para defender verdaderamente la Vida y no divulgar la cultura de la Muerte y la irresponsabilidad.

Pero esto es un recordatorio de series de niños, así que vamos a seguir.

Otro clásico que no necesita presentación: La Vuelta al Mundo de Willy Fog.

Serie estupendísima, aunque lo tenían prácticamente todo hecho con La Vuelta al Mundo en Ochenta Días, de Julio Verne. Bastaba suavizar un poco el personaje de Phileas Fogg, demasiado duro para niños posmodernos, cambiarle el nombre a algo más cercano a los oídos e introducir un par de personajes que le quitaran seriedad a la obra y un par de tramas más que no desvirtúan el original para hacer una obra maestra de la animación infantil.

Y por supuesto, la banda sonora de Mocedades. Ese grupo es casi para mí como una melodía nostálgica de los viajes a Lorca o a Águilas de mediados de los ochenta, en un Seat 127 y una singladura eterna por Castilla La Mancha, con canciones como Si yo no fuera fiel, Secretaria, De puro mío tu cuerpo o Más Allá sonando en un viejo radiocassette. Quizá por eso aún siguen gustándome tanto sus canciones, aunque a algunos les pueda parecer extraño.

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